
No sé a dónde van las aves cuando emigran,
dejando su nido a la deriva.
Solo sé, que tú no te has ido porque en el
camino se perpetúo tu aroma. Y de tu sonrisa
surgieron arpegios de mediodía.
No quiero recordarte sin aliento,
por que tu recuerdo se ajustó a mi alma
como un verso. Y entre las rimas ausentes de
tus gestos, se alzaron gloriosos
tus ojos tan bellos.
Hoy, no rimo, no mido, no hago versos.
Hoy, junto mis manos y elevadas hacia ti
las mantengo, porque tu presencia habita
perpetuamente en este universo.
Porque solo diste unos pasos y luego
te seguiremos.
Porque eres un ángel mi querido pilluelo.
Porque de tu sonrisa, se ha enamorado el cielo,
y de tus ojos se prendó un lucero.
Te quiero Alejandro, mi dulce niño, mi primo,
mi cielo. Nos llevas en tu maleta,
cargada de sueños.
Dueño absoluto, de nuestros recuerdos
dejando su nido a la deriva.
Solo sé, que tú no te has ido porque en el
camino se perpetúo tu aroma. Y de tu sonrisa
surgieron arpegios de mediodía.
No quiero recordarte sin aliento,
por que tu recuerdo se ajustó a mi alma
como un verso. Y entre las rimas ausentes de
tus gestos, se alzaron gloriosos
tus ojos tan bellos.
Hoy, no rimo, no mido, no hago versos.
Hoy, junto mis manos y elevadas hacia ti
las mantengo, porque tu presencia habita
perpetuamente en este universo.
Porque solo diste unos pasos y luego
te seguiremos.
Porque eres un ángel mi querido pilluelo.
Porque de tu sonrisa, se ha enamorado el cielo,
y de tus ojos se prendó un lucero.
Te quiero Alejandro, mi dulce niño, mi primo,
mi cielo. Nos llevas en tu maleta,
cargada de sueños.
Dueño absoluto, de nuestros recuerdos









