lunes, 15 de enero de 2018

MAR MUERTO



Cuántas veces, te vi, enarbolando los 
misterios absolutos de tu risa…
Cuantas veces, provocaste el incendio
de mis días, ahogados en el llanto de
tus liviandades. 

Y te quedaste, así, ausente, sin vida,
con la testa enjuta, doblegada 
por el tiempo, y por las ausencias.
No luchaste, no inventaste, se murió
la nota frágil, en las fauces del olvido.

Despojaste el alba sin temores,
desabrochaste el universo con
desidia, paso a paso, sin dolores.

Luego, feneció el destino, y en el
ocaso de tus desaciertos,
perdiste la cordura, en el mar muerto.

No hay comentarios: